OPINIÓN| Siempre nos queda la ilusión

Foto via: Marca

El 8 de marzo de 2020 fue el último día que pasé mi carnet por los tornos del Benito Villamarín. Estábamos ya bajo la amenaza de la Covid-19. Muchos pensaban que no era nada, que pasaría pronto. Otros se quedaron en casa porque el miedo les había calado ya. Quizás los que fuimos, pecamos de insensatos.

Lo que sí está claro que , ese día, precavidos e insensatos discreparon mucho, por supuesto, pero en lo que coincidieron, y estoy segura de ello, fue en que ningún bético pensaba que ese sería el último día que las puertas del Benito Villamarín iban a estar abiertas al público. Tras ese partido, se cerraron sin tener una fecha de reapertura.

Pasaron los días y los días sin fútbol y, cuando todo comenzó a mejorar, volvió. Quizás no de la mejor forma y no como todos esperábamos. Muchos estaban en contra del fútbol sin afición, pero La Liga tenía que acabar y así fue. Y el Betis no lo hizo de la manera que el aficionado pensaba. Porque sí, el bético siempre tiene la esperanza de que el Betis haga lo imposible y más.

No fue como esperábamos, no nos habíamos acercado, ni de lejos, a nuestro objetivo: Europa. Al bético, da igual los años lleve, esto le duele. Le duele ver cómo su equipo se codea con la media tabla. Una entidad histórica como es el Real Betis Balompié quedando 15º después de comenzar un año con una plantilla que ilusionaba. Porque es la verdad, el bético siempre se ilusiona. Siempre. Ese momento en el que ves la campaña de abonados, esos vídeos que hace que se te salten las lágrimas y que te pone los vellos de punta. Ser del Betis y nada más, no hay nada más bonito que este sentimiento.

Cuando acabó La Liga, hace relativamente poco tiempo, sabíamos que no tardaría en volverse a hablar de fútbol: ¿se podrá entrar en el campo?, ¿habrá aforo?, ¿cómo lo harán?, ¿y los carnets?, ¿y los fichajes? Todo va llegando poco a poco.

La situación actual, quizás, está dividiendo a los béticos, más de lo que lo podían estar ya. Y lo hacen desde la propia entidad, haciéndote elegir entre cuatro opciones, que para mí implica una frase muy significativa: ¿cómo de bético eres? Pero tampoco quiero entrar demasiado en eso.

Pero, ¿qué espera el bético esta temporada?

Creo que todos somos conscientes de que el fútbol no va a volver a ser el mismo hasta que la nueva normalidad sea más cercana a la antigua normalidad. Esta gran crisis que ha traído consigo la Covid-19, nos va a seguir azotando. Tanto es así que ha afectado (como es el caso de Loren) y, seguramente, seguirá afectando al entorno de la preparación de los jugadores y, por consecuente, a los fichajes.

Respecto a esto, no se esperan grandes movimientos como sí se habrían podido dar en un temporada normal. Todo va a depender de las posibles salidas que se puedan dar. Además, dicha crisis, ha traído consigo el hecho de que el presupuesto pueda mermar, más incluso de lo que está ya. Esto es debido a la temporada que hemos tenido sumado al no saber cuándo podrán volver a entrar los espectadores al campo, que se estima, será en marzo de 2021.

Pero, a pesar de todo esto, siempre nos quedará la ilusión incansable que caracteriza al bético. Esa que se genera cada año aunque hayamos acabado mal. Esa que te hace casi llorar cuando vuelves a subir las escaleras y ves el estadio, nuestro estadio. Porque llegará. Llegará de nuevo ese día en el que podremos ver a nuestro equipo, sentados en nuestros asientos con nuestro amigo, familiar o ese conocido que lleva toda la vida a tu lado y que, aunque no sabes su nombre, saludas cada vez que lo ves en el campo y te extraña si no aparece. Volverán las alegrías y las penas, las victorias y las derrotas, y volverá nuestro Betis. Porque no hay nada más bonito que llevarte en el corazón.

Pilar Perez

Jefa de Redacción

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